A raíz de esta discusión
entre la mama de Olga y ella, empezaron a surgir problemáticas en la relación
entre Julio y Olga. Una noche Julio empezó a contarle la realidad que vivió al
comienzo de la relación. Julio le dijo a Olga que la había engañado dos veces,
pero que después él sabía que las cosas iban enserio y dejo de verse con otras
mujeres. Olga rompió en llanto y con lo enamorada que estaba no lo iba a dejar por cosas que habían
sucedido tanto tiempo atrás. Pero Julio decía esto con la intención de que Olga
terminara con él, ya que, cada que iba a la casa de Olga era muy incómodo estar
con ella por el gran repudio que le tenía en esa casa.
Una semana paso
después de que Olga y Julio hablaron y notó el cambio que había tenido Julio.
Hasta que llego el fin de semana y el viernes, Julio no la visitó como
normalmente lo hacía. Olga ya estaba arreglada y decidió ir a buscarlo a su
casa. Para sorpresa de ella, Julio no se encontraba en casa. Olga esperó por
una a hora porque le urgía discutir el tema de la relación entre los dos. Julio
llegó en el carro, se estación y la
saludo con un –tenemos que hablar-.
Olga sabía lo que
sucedería con el futuro de la relación, pero Julio aun no pronunciaba las palabras finales y el silencio consumía por
dentro a Olga. Ella tomo el primer paso y le dijo –yo sé lo que quieres hablar-
y así comenzaron a decir lo mucho que sentían. Llegaron a un acuerdo de seguir
siendo amigos a pesar de todo lo sucedido. Con lágrimas en los ojos Julio y
Olga se tomaron de la mano y se besaron por última vez como si no hubiera un
mañana.
Olga al llegar a la
casa lo primero que hizo fue, entrar a su cuarto y llorar hasta quedarse dormida.
El sentimiento invadía su mente los recuerdos, peleas, lecciones y todo lo que
había pasado entre ellos quedaría en el pasado y en sus almas. Pero ella sabía
que la mejor elección para los dos era la que tomaron.
Así pasaron semanas y
meses. Olga cogió un camino y Julio otro diferente donde no se encontrarían por
el resto de sus vidas