Olga no se rindió, y
decidió ir en busca de esa figura que aún no había podido descifrar ni tampoco
reconocer. Inventándose alguna excusa, Olga salió en busca de aquel rostro. Al
llegar a la casa de Paquita inquieta y curiosa se acercó mirar en las
habitaciones, con gran disimulo, sacado como excusa el saludo a la familia de Paquita.
Solo había una habitación cerrada con un gran letrero que decía “NO PASE” Olga
lo sabía, era él. Aquel rostro el gran motivo de su visita. Aguantando las
ganas de ver la figura de manera más clara y real esperó la tarde entera, para
descifrar su enigmático hombre.
Paquita extrañada por
no encontrar a Olga en la habitación, salió a buscarla. Allí estaba Olga frente
a la puerta del “NO PASE”. Paquita había descubierto a Olga fisgoneando por la
habitación del hermano. Así que decidió hablar con ella sobre la realidad del
asunto. Olga al confesarle lo que estaba sucediendo, se sintió apenada por no
haberle confesado a Paquita desde antes el gusto por el hermano de esta. Aunque
Olga no sabía si en realidad era un gusto porque aún no había visto claramente ese rostro. Pero
sabía que sucedía algo entre ellos. Después de que Paquita escuchó esta
confesión decidió no señalarla, porque
ella sabía lo que los seres humanos somos capaces de hacer por una atracción.
Así que quiso ser cómplice de aquella atracción platónica. Diseñaron un plan
donde por coincidencia divina, se encontrarían Marlon y Olga.
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