Y empieza, otro día
amargo, para Olga, sin nada que hacer. Tratando de gastar el tiempo en algo
interesante pero nada lo encuentra divertido; con un gran suspiro termina su
locha y decide investigar acerca de aquella casi figura vista a través un
vidrio negro y borroso. Esta imagen la hizo pensar unos cuantos minutos. En una
de sus noches de vacaciones, con gran infortunio no pudo encontrar nada acerca
de esa figura, la cual aún no ha logrado sacar de su mente. Pero solo sucedió
esto por unas cuantas semanas. Después Olga olvidó la figura, borrosa y opaca
rápidamente.
Sábado en la mañana
el cielo se está cayendo a cantaros y como desearía Olga, una buena compañía que
pueda entender sus sentimientos algo así como una buena mejor amiga. Olga llama
a una buena amiga o puedo decir a una
amiga con un buen hermano, Paquita; Al invitar a la casa a Paquita, poco le
interesó a Olga la presencia del hermano de esta al momento de traerla, o eso
pensó ella. Un poco intrigada Olga por la segunda intención de la presencia de
Paquita a su casa, se va terminando el día y Olga esperando a esa figura en el
vidrio borroso. Para sorpresa de Olga, la
madre de Paquita había pasado por ella esa noche; Pero, no se imaginó
como reaccionaria su cuerpo y su mente, por la ausencia de esta figura en la
noche oscura vista a través de vidrio. En su día caótico y muy mal planeado,
para lograr la visita del hermano, ósea de Paquita. Calló Olga, rendida en su
cama por la gran equivocación y desilusión,
al no ver la enigmática figura, a la que un día pensó por cinco minutos.

